INTERCAMBIO DE CONOCIMIENTOS
Irán lanza señal de televisión para América Latina y filma documentales en Uruguay. Los dos países amplían los vínculos bilaterales en un contexto de alta volatilidad para la república islámica.
Fabián Muro
A pesar de su nombre HispanTV es una señal iraní. Existe desde hace menos de un mes, pero ya está operando en Uruguay. La productora Mascontenidos, dirigida por Diego Flores, lleva adelante la producción y realización de seis documentales para la señal, que empezó en 2010 como un portal de noticias en Internet y ahora creció.
Los documentales durarán 52 minutos cada uno y todos serán sobre temas uruguayos, entre ellos la recuperación democrática en 1985, el conflicto en torno a la instalación de la planta Botnia-UPM y el debate y las posibles consecuencias de una explotación minera en el país.
De la misma manera, de acuerdo a lo que informa Flores, se filman más documentales en otros países latinoamericanos. Todo con el objetivo de que éstos integren la programación de HispanTV, que también ofrecerá cine iraní -las aproximadamente 2.000 películas que forman parte del catálogo serán dobladas al castellano- y programas especiales. El trabajo de producción de los documentales empezó en noviembre y deberían estar prontos antes que finalice febrero, según Flores.
De acuerdo a lo informado por la embajada de Irán en Montevideo, HispanTV se podrá captar libremente en todos los países hispanoparlantes de Sudamérica. Entre las películas que se ofrecerán, -según una portavoz diplomática- probablemente haya alguna de las del hoy encarcelado Jafar Panahi, uno de los más renombrados directores iraníes, que además de haber sido condenado a seis años de prisión tiene prohibido realizar su trabajo por 20 años.
El gobierno iraní, por supuesto, no es el primero en descubrir que las producciones audiovisuales pueden ser notables aliados políticos. Y Mahmoud Ahmadinejad, el controvertido presidente iraní -reelecto hace tres años en un proceso muy criticado, y notorio por haber negado el Holocausto- hace años que tiene, al decir del periodista Jon Lee Anderson, «un hábil manejo de las comunicaciones» (Anderson escribió un extenso y documentado perfil de Ahmadinejad, traducido al español, que se puede consultar en la revista El Malpensante).
Más allá de los aspectos políticos, el sector audiovisual es uno de los económicamente más pujantes en Uruguay desde hace años. «La idea es que esto no se agote en un proyecto puntual como los seis documentales, sino que continúe, como para seguir colocando productos en esa señal», dice un allegado a Mascontenidos.
El rodaje de los documentales en Uruguay es una de las señales de la creciente presencia iraní en el país y también en el continente latinoamericano, una presencia que irrita a Estados Unidos y su aliado en Medio Oriente, Israel.
El martes, El País publicó una entrevista con el ex embajador israelí en Estados Unidos, Itamar Rabinovich, donde éste dice que Israel se siente «decepcionado y lastimado» por el acercamiento entre Uruguay y la República Islámica de Irán. «Si no estás incondicionalmente con Israel, estás en contra. Y no es así. Ese razonamiento es algo muy simplista», dice el senador frenteamplista Carlos Baráibar.
El supuesto acercamiento es tema de polémica entre gobierno y oposición. Para el gobierno, lo más importante es cuidar una relación bilateral que, más allá de coyunturas, ha sido y es importante. «Tradicionalmente, Irán nos ha comprado mucho arroz», dice Baráibar. «Ahora no tengo las cifras, pero es un socio comercial importante para Uruguay. Y vamos, que las relaciones con Irán no las inventó el Frente Amplio».
Las cifras a las que alude el senador fueron proporcionadas a Qué Pasa por el Instituto Uruguay XXI. El año pasado, Uruguay importó bienes del país persa por unos 20 millones de dólares, casi exclusivamente abonos minerales o químicos nitrogenados.
A su vez, Uruguay le vendió arroz y otros productos por casi 57 millones de dólares (en comparación, Israel, con el cual Uruguay tiene un tratado de libre comercio, le compra al país productos por algo más de 120 millones de dólares).
SALIDA. «Es razonable pensar que Irán busca maneras de eludir o de aliviar los efectos del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos cultivando las relaciones con países de América Latina», dice uno de los integrantes de la Comisión de Asuntos Internacionales de Diputados, el frentista José Carlos Mahía.
Para él, hay que seguir teniendo un vínculo «respetuoso» con Irán, tal como se mantiene con otros países y con un «Estado amigo como Israel». Y añade que por lo general hay entendimiento entre gobierno y oposición respecto a las posturas que adopta Uruguay a nivel internacional.
Para el futuro presidente de esa comisión, el diputado nacionalista Jaime Trobo, más allá de mantener un vínculo de «entendimiento y comprensión» con la república islámica, hay que denunciar públicamente las discrepancias que se tienen con Irán, en particular en temas de libre expresión o de respeto a los derechos humanos.
A Trobo tampoco le gusta que el canciller Luis Almagro, según el diputado, haya dicho que Uruguay mantiene relaciones comerciales tanto con Irán como con Estados Unidos. Eso es equiparar dos realidades políticas muy distintas, añade. «Además, Estados Unidos es un socio mucho más importante para Uruguay. Esa relación es de primer orden. La que tenemos con Irán, no. Es un socio comercial importante, sí. Y hay que venderle todo lo que se pueda, siempre y cuando nos pague. Pero políticamente, no es un país recomendable como amigo».
La polémica por el carácter de este socio se produce en Uruguay luego de la reciente gira del presidente iraní por cuatro países latinoamericanos: Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Cuba.
El ex canciller argentino durante el gobierno de Ricardo Alfonsín, Dante Caputo, reflexionó en una columna para el bisemanario Perfil sobre qué podía estar buscando Irán en la región: «Puesto que la cuestión se pone en términos de interés, mi pregunta final es cuál es el interés de atraer la preocupación estadounidense hacia nuestra región en un tema de seguridad. Cada vez que las cuestiones de seguridad de Estados Unidos entraron en América Latina, nuestra región se convirtió en un infierno».
En el telón de fondo de las preocupaciones por la presencia de Irán en el continente está el conflicto entre la república islámica y Estados Unidos por la posibilidad de que ésta construya su primera bomba atómica.
Desde que Estados Unidos e Israel sospechan que Irán busca ingresar al club de países con arsenal nuclear, la tensión ha aumentado en la región con intercambios de amenazas verbales y atentados mortales contra científicos iraníes que trabajarían para concretar la construcción de una bomba.
El caso más reciente ocurrió el 11 de enero, y fue ejecutado con una bomba magnética («lapa») pegada al auto del físico Mostafa Ahmadi Roshan, víctima del quinto ataque en dos años contra profesionales iraníes. De acuerdo al periódico inglés Sunday Times, el atentado que mató a Ahmadi fue del servicio de espionaje israelí (Mossad), que ha negado ser responsable.
En ese volátil y peligroso contexto, estrechar relaciones políticas y culturales con Irán, además de las comerciales, puede parecer arriesgado. Pero nada es fácil en el mundo multipolar.
57 millones de dólares fueron las exportaciones uruguayas a Irán el año pasado, principalmente arroz.
6 documentales se están rodando actualmente en Uruguay para la señal de televisión iraní HispanTV.
4 países abarcó la última gira del presidente iraní en la región: Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Cuba.
Innovar en los vínculos
Entre el 20 y el 22 de noviembre de 2011 se llevó a cabo en Montevideo la tercera edición del Foro de Innovación de las Américas, organizada por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). El foro es un espacio para el intercambio de información y el estímulo a nuevos proyectos de investigación. Ahí estuvo presente una relativamente reducida delegación oficial iraní. Tras esa experiencia, el canciller Luis Almagro dijo de a cuerdo a una nota publicada en La Diaria- que se estaba planificando un viaje a Irán para explorar y eventualmente consolidar un vínculo formal en temas de desarrollo e innovación científica, un área en la que no existe ningún tipo de colaboración entre los países.
El presidente de la ANII, Rodolfo Silveira, sin embargo, dijo a Qué Pasa que todavía no hay nada definido sobre una visita de ese carácter a Teherán, la capital iraní.
Orientales y persas
23/Ene/2012
El País, Que Pasa, Fabián Muro